Tips para ser un buen jefe.
Antonio Rodríguez Balmori
El activo fijo más importante de una empresa es el ser humano, igual que al resto de los activos debemos de cuidarlo, pero aún más, de ese activo depende la empresa, actualmente se ha dado por menospreciar al personal, me tocó ver de cerca a empresas que despiden a su personal y lo recontratan por una empresa de servicios, (Out sourcing) quitándole todas o la mayoría de las prestaciones que tenía, dejándolo desvalido, claro la empresa se ahorra algo de dinero, pero a que costo, no vale la pena, sacrificar al personal es inhumano, indebido, incorrecto, las empresas tienen unos ingresos suficientemente altos para no necesitar hacer eso.
La única manera de convencer es logrando un entendimiento, ¿cómo se logra esto? Hablando suavemente, explicando la situación, sin gritos, ni amenazas, ni sombrerazos, cabe la comparación para los que tienen hijos, ¿primero golpean y después corrigen? No verdad, se explica que la conducta no es correcta que se debe cambiar, no castigar jamás.
La disciplina por la buena, es largo el camino pero el del entendimiento es el mejor. Disciplina por convicción no por obligación.
Es posible buscar una relación cordial y afectuosa.
Dar prioridades a las necesidades de un ser humano.
Si se va a reprender a un subalterno no prevenirlo con anticipación y menos aún un fin de semana, solo lo hacemos sufrir, llamarlo al momento.
No supervisar estrechamente, supervisar con inteligencia, sin hostigar.
No llenarse de trabajo innecesario.
Las juntas no más de 50 minutos es el tiempo que dura una persona atenta, después de esto se pierde el interés.
Buscar siempre una relación agradable, compartir con todos, no somos de la high society, cuidemos la dignidad humana.
Me ha tocado ver en varias ocasiones que se descuentan supuestas faltas y retardos que jamás, jamás tiene el personal.
Poner en un lugar visible las faltas y retardos de cada uno de los empleados pueda revisarlas.
Una vez armado el expediente de cada empleado, solamente actualizarlo, no pedir todo otra vez.
Poner atención a sugerencias y comentarios, que la gente se sienta escuchada, Política de puertas abiertas, dispuestos a escuchar siempre.
Los jefes deben tratar en lo posible no lucirse, que se trabaja mucho, es entendible y el personal lo nota si que se lo digan.
Un líder debe ser disciplinado primero consigo mismo, ser testimonio de sus palabras.
Un líder debe saber decrecer para dejar a otros crecer.
No hacer trabajar al personal a su cargo innecesariamente, ponerse en los zapatos del otro.
Los directores deben evitar las mesas de honor, cuando sea posible y mezclarse con los docentes, esto logra una gran comunicación entre las personas y una sencillez en el trato.
El liderazgo es un proceso que implica no solo la capacidad de tomar decisiones, sino la habilidad de desarrollar una cierta estabilidad emocional. Será fundamental adquirir la confianza pero al mismo tiempo el respeto de los dirigidos para que estos desarrollen tareas encomendadas de manera responsable y eficaz.
Éstas son algunas estrategias de Napoleón Hill, divulgadas en su libro “La magia de pensar en grande”. El empleo apropiado de estas técnicas te ayudará a mejorar la calidad de tus relaciones y, por lo tanto, la calidad de tu vida.
1. Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza.
Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.
2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista:
el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.
3. Espera a calmarte antes de hablar.
Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.
4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento.
Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.
5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas.
Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.
6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas.
Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.
7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona.
Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.
8. Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva.
Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.
9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.
10. El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad.
No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias. Pensar positivamente es una disciplina que, ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y por consiguiente, tu vida.